La atención
¿Qué es la atención?
La atención se puede definir como la capacidad de seleccionar y concentrarse en
los estímulos relevantes. Es decir, la atención es el proceso cognitivo que nos
permite orientarnos hacia los estímulos relevantes y procesarlos para responder
en consecuencia. Esta capacidad cognitiva es de gran importancia, pues la
usamos a diario. Afortunadamente, podemos mejorar la atención con un plan
adecuado de entrenamiento cognitivo.
¿Qué es la atención para la psicología?
Para la psicología, la atención es una cualidad de la percepción que
funciona como una especie de filtro de loes estímulos ambientales, evaluado cuales
son los más relevantes y dotándolos de prioridad para un procesamiento mas
profundo.
Por otra parte, la atención también es entendida como el mecanismo que controla
y regula los procesos cognitivos. Hay ocasiones en que incluso actúa de manera inconsciente.
Los psicólogos establecen dos tipos determinantes de la atención: determinantes
internos (aquellos que son propios del proceden del medio).
En el primer grupo podemos mencionar el estado orgánico (las pulsiones que
experimenta el sujeto cuando recibe la estimulación), ejemplo: un amante del
deporte prestará mucha atención a un partido de futbol, la sugestión social y
los cursos del pensamiento
Entre los determinantes externos, aparece la potencia del estímulo, por
ejemplo, un sonido fuerte, el cambio (una alteración la repetición en el campo
de percepción)
Tipos de atención
La atención es un proceso complejo que participa prácticamente en todas
nuestras actividades diarias. A lo largo del tiempo se ha hecho evidente que la
atención no era un proceso unitario, sino que se podía fragmentar en diferentes
“subprocesos atencionales”. De este modo, se han ido proponiendo diferentes
modelos para explicar de la manera más fiel posible cada uno de dichos
sub-componentes. El modelo más aceptado es el Modelo jerárquico de Sohlberg y
Mateer (1987, 1989), basado en los casos clínicos de la neuropsicología
experimental. Según este modelo, la atención se descompone en:
Arousal: Hace referencia a nuestro nivel de activación y al nivel de alerta, a
si estamos adormilados o enérgicos.
Atención focalizada: Se refiere a la capacidad de centrar nuestra atención en algún estímulo.
Atención sostenida: Se trata
de la capacidad de atender a un estímulo o actividad durante un largo periodo
de tiempo.
Atención selectiva: Es la
capacidad de atender a un estímulo o actividad en concreto en presencia de
otros estímulos distractores.
Atención alternante: Consiste en la capacidad de cambiar el foco atencional entre dos o más
estímulos.
Atención dividida: Se puede
definir como la capacidad que tiene nuestro cerebro para atender a diferentes
estímulos o actividades al mismo tiempo.
Atención voluntaria: Se basa
fundamentalmente en las causas que proceden del propio sujeto. Es la motivación
interna lo que activa nuestra atención hacia un objeto determinado
Ejemplo:
Durante la conducción hacemos uso de todos los subprocesos atencionales:
Necesitamos estar despiertos al volante (Arousal), ser capaces de centrar
nuestra atención en los estímulos de la carretera (Atención focalizada), ser
capaces de mantener la atención durante largos periodos de tiempo en lo que
ocurre en el trayecto (Atención sostenida), ser capaces de no distraernos con estímulos
irrelevantes (Atención selectiva), ser capaces de cambiar nuestro foco de
atención repetidas veces de nuestro carril al carril de al lado cuando vamos a
adelantar (Atención alternante) y ser capaces de realizar todas las acciones
necesarias para la conducción, como usar los pedales, manejar el volante y
cambiar de marcha a la vez (Atención dividida).
¿Cómo funciona la atención?
La atención trabaja seleccionando aquellos estímulos que son relevantes para
nosotros. De manera tal que nosotros podamos focalizar nuestra consciencia en
aquello que nos interesa. En este sentido, nos damos cuenta de que la atención
va de la mano con la motivación.
características
Podríamos destacar las siguientes características de la atención como las más
importantes:
Amplitud: Hace referencia a la cantidad de información
a la que podemos atender al mismo tiempo y al número de tareas que podemos
realizar simultáneamente.
Intensidad: Es innegable que todos sentimos alguna vez la sensación de estar
más o menos atentos, a esto se le denomina intensidad de la atención o tono
atencional. Puede definirse entonces como la cantidad de atención que le préstamos
a un objeto o tarea y está directamente relacionada con el nivel de vigilia y
alerta de un individuo. Pueden producirse variaciones en la intensidad
denominadas como fluctuaciones de la atención al descenso de la intensidad de
la atención se le denomina “lapsus de atención”. Los cambios de atención pueden
ser cortos y transitorios denominándose “cambios fásicos”, cuando son largos y
relativamente permanentes se denominan cambios tónicos.
Oscilamiento o desplazamiento de la atención: La atención cambia y oscila continuamente, ya
sea porque procesamos dos o más fuentes de información (estímulos atendidos) o
bien porque nos encontramos realizando dos tareas y la atención se va
dirigiendo alternativamente de una a otra (shifting). El tiempo de las
oscilaciones de la atención puede ser variable.
Control: Supone dirigir la atención y poner en marcha sus mecanismos de
funcionamiento en función de las demandas del ambiente y de la tarea que vamos
a realizar, en este caso hablamos de atención controlada. La atención
controlada a diferencia de la no controlada requiere un esfuerzo por parte del
sujeto para mantenerla. Muchos autores afirman que es ésta, la característica
más importante de la atención.
Bibliografías:
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Debbie Faiguenbaum. (2016). Sobre la ATENCION!. 6 nov. 2016, de Youtube Sitio web: https://www.youtube.com/watch?v=ZtKqYja6RYM

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